Conversaciones en la sala de control (La Masa Salarial)

 

– Anda, termina que eres más lento… ¿Te ato yo los cordones de las botas?

– Jopela. ¿Has venido con ganas de las vacaciones?, ¿tienes prisa por ponerte a trabajar?

– Eres un huevón. Sabes de sobra que no me gusta hacer esperar en los relevos. Los compañeros llevan ahí muchas horas y, si a ti no te gusta que te lo hagan, no se lo hagas tú a ellos.

– Están Sonia y Paco. Y Sonia, sí, pero Paco no llega puntual a un relevo ni “jarto”… bueno, je, je, aquella vez que vino “jarto”, tampoco llegó puntual…. ja, ja, ja. ¿Te acuerdas el año pasado, la que lió?… ja, ja.

– Pues a mi no me hizo ni puta gracia, la verdad.

– Vale, que sí. Aquel día las pasamos putas, pero ahora nos podemos reír… ¿te acuerdas de la cara de Muñoz?… ja, ja.

– Pues me consta que no lo ha dejado. Como vuelva a venir en ese estado, le mando a casa de una patada en el culo.

– Sí, y no te preocupes que yo te lo sujeto…venga… vamos, vamos, que ya estás nervioso. ¿Qué tal las vacaciones?, por cierto.

– Bien. En la playa, en Menorca, ya sabes. Buen tiempo, la cría disfrutando. A mi no me va mucho, pero esta semana es la semana de Mamen… luego, en agosto, vamos al pueblo dos semanas. Esas son mis vacaciones… y allí la cría también se lo pasa fenomenal.

[…]

– ¡Qué maja Sonia!, me ha dejado el recuento hecho. Cada día me gusta más esa chica… ¿te has fijado que se ha hecho un tatuaje en el tobillo?…

– .Pero, ¿cómo le ves el tobillo con las botas de seguridad?, habla con ella, igual le interesas. Ya sabes: novia, boda, hijos… un hombre de provecho, que ya vas teniendo una edad….

– Ja, ja, me he fijado cuando viene y cuando se va… je, je. Aún soy muy joven para novias… que todavía estoy pagando los plazos del coche.

– Sí, claro. Ya he visto que le has vuelto a cambiar las llantas. Te estás dejando una pasta.

– Ya te digo… y la tapa del depósito de gasolina a juego que mola. ¿A que ha quedado guapo?… por cierto, hablando de pasta, ya vi que colgasteis en el tablón que se firmó el convenio general justo antes de irte de vacaciones… aunque tú ya no vas, ¿no?

– Puff, hace muchos años que no voy… además, sólo fueron unos meses, cuando Gallardo estuvo de baja…. Sube dos puntos la válvula 3 y anota la desviación para que la revise Vicente. Esa válvula, en la parada de este año, van a tener que cambiarla.

– Pues es nueva del año pasado… ¿el convenio ha subido un dos y medio?, aunque, bueno, con el sistema ese raro de subida, hasta que no lo veo en la nómina, no sé cuánto voy a cobrar.

– No se puede saber porque la subida es colectiva y hay que repartirla. Os ponemos la explicación en el puñetero tablón todos los años, ¡leches!, es que ni lo miráis… Pero, espera, que estoy pensando… si se lo pides a Miriam, te lo explica en 10 minutos…. ¿eh?

– ¡Qué dices!, la jefa de personal nueva. Con esos ojos verdes que tiene, no le podría prestar ni un minuto de atención. , ¡uf!, esa mujer me despide y hasta me voy contento… Con lo borde que era el Muñoz, ahora iría al despacho de personal todas las mañana… je, je

– Lo que yo pensaba, a ti te gustan todas… Pues es más o menos de tu quinta… aunque me parece a mi que es demasiado lista para ti. El otro día les explicó el sistema de Masa Salarial Bruta a Félix y a… ¿cómo le llamáis?, ¿”Cuervo”?, los dos que han salido por ELA en abril, y, mira, si no lo entienden, es porque no les da la gana.

– Pero… ¿por qué tanta complicación?, ¿por qué no suben las tablas el porcentaje que sea y listo?

– A mi me lo explicó Isidor Boix, una de las personas más inteligentes que he conocido, un compañero que viene de la época en la que te jugabas la cárcel por ser de CCOO, pero te voy a hacer mi propia versión, ¿vale?… y sólo si prometes atender y no decir paridas durante un rato.

– Venga, que sí, que de esta me entero.

– Pues mira, a ver… no sé si te decepcionaría saber que muchas de las cosas que consideramos irrenunciables como trabajadores, conquistas de la clase obrera, de las que estamos orgullosos, vienen de la normativa fascista del régimen de Franco y que fue la dictadura la que las estableció: el tema de los despidos improcedentes, que se tenga que presentar un expediente al gobierno para hacer un ERE, cómo funcionan los comités de empresa y tal… incluso los convenios colectivos existían en época de Franco… pero, aunque había compañeros que, con dos cojones la hacían y que iban a la cárcel, en aquella época no había huelgas legales, y, si no había acuerdo en el convenio, el gobierno hacía un arbitraje obligatorio y otras movidas.

El caso es que, cuando se muere el dictador en la cama, ¡que manda huevos!, hay una crisis económica de la hórdiga y el año 1976, hay un IPC como del 26% o por ahí. Y, como están empezando con la Transición y toda esa historia, los partidos políticos que había entonces, de derecha, izquierda, nacionalistas, incluso el Partido Comunista, y los sindicatos CCOO y UGT, firman unos acuerdos en la Moncloa, en los que, aún no había Constitución, se ponen cosas como quitar la censura, prohibir la tortura o que el adulterio deje de ser delito, que en aquella época era delito… .

– ¡No me jodas!, ¿podías ir a la cárcel por ponerle los cuernos a la parienta?

– Sí, podías, aunque, en realidad, según me han contado, en la práctica solamente se metían con las mujeres que engañaban a sus maridos.

– ¡Joer que machistas!

– Pero, además, se acuerdan medidas para bajar la inflación, limitando las subidas salariales que se podían pactar en los convenios y, a cambio, parece ser que por iniciativa de Ramón Tamames, que era un economista muy famoso del Partido Comunista, se introduce el concepto de “Masa Salarial” para referirse a la suma de todo el dinero que una empresa tiene que dedicar a los trabajadores: salarios, impuestos, seguridad social y todos los gastos que beneficien a la plantilla… hasta la cesta de Navidad, como garantía de que esas subidas limitadas se hacen bien.

Digo que “a cambio” porque en época de Franco, como trabajadores teníamos todos esos derechos, pero era todo como si fuéramos críos: La empresa “te lo daba” y, si no, ibas al juez y el juez “te lo daba”, pero nuestra opinión no contaba. El sistema de Masa Salarial obliga a que la empresa ponga las cifras sobre la mesa del Comité y explique cuánto dinero entrega a la plantilla y por qué conceptos, a que detalle cuánto va a subir, a qué va a destinar la subida, a que vaya equilibrando año tras año los salarios de los compañeros y compañeras que menos cobran y, todo eso, tutelado por el Comité, haciendo su labor de vigilar que los derechos de los trabajadores se respeten. Es más, en el XIX Convenio, que se ha firmado este año, se obliga a que la empresa presente las cifras separadas entre hombre y mujeres, para poder vigilar que no haya discriminación.

Así, en noviembre de 1977, se publica un Real Decreto Ley que incluía recomendaciones para aplicar el sistema de Masa Salarial en todas las empresas y sectores, públicas y privadas, y criterios para que la autoridad homologara sus convenios. Esas recomendaciones se recogieron en el 1er Convenio General de la Industria Química, que se firmó justo un año después, el 30 de octubre de 1978, que consiguió unificar todos los convenios provinciales que había y de muchas empresas en un solo convenio.

– Ya… pero lo de la Masa…

– Sí, sí, perdona, que me enrollo, ya llego. El caso es que, lo que te quería explicar, es que el sistema de Masa Salarial es, sobre todo, un sistema para que la empresa tenga que dar cuentas al comité de qué hace con el dinero, con “nuestro dinero”. Y, claro, como el mundo esta lleno de capitalistas fuleros, hicieron todo lo posible para escaquearse de tener que dar esa información a los trabajadores y, lo que la norma decía que era para todos los convenios y todas las empresas, solamente lo tenemos algunos. En ese sentido, FEIQUE y las patronales de la química siempre han sido gente muy seria.

En fin, el caso es que, Miriam, y antes hacía Muñoz, cuando saben cuánto es la subida del año, hace un cálculo teórico: suma toda la plantilla que está en alta en la empresa a 31 de diciembre y calcula todo lo que habría cobrado esa plantilla teórica, por todos los conceptos, durante todo el año, sin tener en cuenta bajas, ni huelgas, ni excedencias… como si hubieran trabajado el año completo, incluyendo horas extras, comisiones, antigüedad, el coste del autobús de empresa, la ayuda de guardería, la cesta de Navidad. Todo eso es la Masa Salarial Bruta.

Esas cifras nos las tiene que enseñar. De ahí quita las cosas que no suben con el Convenio: el precio del autobús es el que es y sube o no sube según negocien con la empresa de autobuses.

Hecha esa resta, obtiene una cifra que se llama Masa Salarial Depurada y, a esa cifra, aplica el porcentaje de subida y descuenta el de la reserva. Y tenemos dos cifras en euros.

Calcula quienes cumplen quinquenios o trienios a lo largo de del año que empieza: en marzo, en junio o cuando sea, y, con el dinero correspondiente a la reserva, lo deja preparado para subirles la antigüedad cuando toque.

Además, se revisa si hay compañeros que todavía no cobran el tope del Plus Convenio que tenemos todos en la fábrica, y dedica el dinero que quede de la reserva, después de restar las nuevas antigüedades, a subir esos pluses convenio que pueden estar más bajos.

Si sobra dinero de la reserva, se suma a la otra cifra, a la de la subida general.

Con ella, se sube los Salarios Mínimos Garantizados, conforme a la nueva tabla, que siempre sube el porcentaje de subida total, incluida reserva. Se suben los Plus Convenio, que como es un porcentaje del SMG, también suben el total. El resto de conceptos suben el porcentaje sin reserva.

En muchas ocasiones, ese dinero teórico no llega para cubrir todas las subidas que hay que hacer y la empresa tiene que poner más dinero. Sin embargo, si sobrara, que ha pasado alguna vez, la empresa no se lo puede quedar y tiene que destinarlo a salarios, aunque lo puede, por ejemplo, poner en un Complemento de Trabajo nuevo, como cuando pusieron el complemento a Iñigo, Peru y estos, que están todo el día arriba y abajo de la columna.

– Sí, es que ese curro es duro.

– O puede crear un Complemento Personal, así, en plan: los que este año se formen en el nuevo programa de control del oxidador de gases nuevo, pues tienen un complemento. Siempre con criterios objetivos, que nosotros vigilamos, y con transparencia.

Todo eso, todas esas cifras, nos las tienen que dar desglosadas por Grupos Profesionales y por sexo.

– Pero.. ¿entonces los delegados sabéis cuánto cobramos todos los que curramos en la fábrica?.

– No, que va. La empresa tiene que dar los datos los más desagregados posible, pero siempre respetando el derecho a la intimidad y la LOPD y esas vainas, para que no se pueda saber cuál es el salario individual de nadie. Puede agrupar varios Grupos Profesionales o, en algún grupo no separar por género… y así.

– Pues…. tampoco es tan complicado.

– Ya te lo decía yo…. llama a Santi por el walkie y dile que venga. Esa válvula de los …. tiene un fallo eléctrico fijo….

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Fotografía cortesía de: www.infoplc.com

[Blog de AVEQ-KIMIKA] ¿Es la arena de playa cancerígena?

 

En una próxima entrada de este modesto blog, les contaré, una vez más, la modesta opinión, de una modesta asociación empresarial como la nuestra, sobre la deriva que está tomando la clasificación de peligrosidad de los productos en Europa y cómo, la sobre-clasificación, la sobre-advertencia y el sobre-etiquetado, no aumentan la protección, sino que la empeoran. Algo que debimos aprender con el cuento de “Pedro y el lobo“, esto de la sílice es un capítulo más de esta aventura.

Últimamente, derivado de procesos de reclasificación, incluso de intentos o de rumores de reclasificación, la gestión de la higiene laboral en las fábricas se está complicando, especialmente con una legislación, anquilosada e ineficaz, según la cual, una clasificación determinada implica, inflexiblemente, una serie de medidas determinadas, sin posible alternativa.

El caso es que, en las últimas semanas, la ahora abandonada propuesta europea de clasificar la sílice cristalina respirable como carcinogénica, categoría 1B, ha provocado que a la normativa que regula estos temas se le vean un poco las vergüenzas.

En el curso de “Derecho para Gentes de Ciencias”, ese que tanto juego me da para contarles anécdotas, hay algunos momentos de esgrima verbal muy divertidos. Me gusta provocar y, cuando se trata de defender la profesión de cada uno, la gente suele entrar al trapo.

El caso es que, en mi defensa, delante de una descreída audiencia técnica y científica, suelo explicar que el Derecho es un tema especialmente entretenido, incluso divertido, y, como prueba, pongo como ejemplo la inmensa cantidad de novelas, relatos, películas o series que tratan de temas legales, protagonizadas por jueces, fiscales y abogados. Y, cómo contraste, la escasez de obras de ficción sobre asuntos químicos y, especialmente, la inexistencia de alguna de ellas sobre temas de ingeniería.

Pero, debo reconocer que hago trampa y que, a pesar de ello, hasta la fecha, nadie se ha dado cuenta de ello: hay un genero completo de novelas, de películas y de series que tratan de ingeniería. Se denomina Ciencia Ficción. Eso sí, nunca, nadie me ha llevado la contraria con este argumento, no sé si por vergüenza, hay mucho mito sobre que es un género para “frikis”, o porque en la actualidad   identificamos el género con  la Guerra de las Galaxias, una obra maestra del género fantástico, una maravillosa obra de ficción, pero que poco tiene de “ciencia”.

Y es que, en realidad, de la misma forma que el Derecho no trata de leyes, la ingeniería no trata de cifras y de fórmulas, que son solamente herramientas. El Derecho trata de cómo se regulan las relaciones entre los seres humanos, la ingeniería, de cómo solventar retos o problemas que se les plantean y, para ello, la innovación, la imaginación si me apuran, son fundamentales.

El pasado 22 de mayo, la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) publicó la renuncia al intento de clasificar la sílice cristalina como sustancia cancerígena en el Reglamento CLP. La razón aludida por la agencia y por las autoridades francesas, ponentes de la propuesta, es que, como “el trabajo que implica la exposición al polvo de sílice cristalina respirable” ha sido incluido en la Directiva UE/2017/2398, la autoridad francesa considera que la necesidad de proponer una clasificación como carcinógeno solamente tendría un efecto positivo para la protección  de la salud humana en los usos de consumidor final. Sin embargo, no se ha identificado ningún uso del consumidor que conduzca a una exposición significativa a la sílice cristalina por inhalación. Por lo tanto, han decidido retirar la intención de presentar un informe de clasificación para esta sustancia.

Si me lo preguntan, yo creo que se han acobardado con las consecuencias de la propuesta. La clasificación de la sustancia como carcinogénico 1B implicaría la prohibición de venta a particulares de cualquier mezcla que la contuviera en más de un 0,1% en peso. ¿Les hago un lista?: cualquier cosas que contenga cuarzo,  artículos de limpieza, cosméticos, arcillas y esmaltes para arte, arenas que los gatos hagan pipí y caca, talco (sí, talco, polvo de talco), masilla y pintura… se daría la situación que un particular no podría comprar arena para poner de sustrato en su jardín… y, sí, efectivamente, la arena de la playa sería oficialmente cancerígena.

Esa medida, que implicaría la aplicación automática del Real Decreto 665/1997 de exposición a agentes cancerígenos y, entre otras cosas, la prohibición de contratar trabajadores de ETT para puestos con riesgo de exposición (RD 216/1999, art. 8.g), no se ha tomado, pero hay una que sí.

La exposición de los trabajadores a la sílice cristalina respirable se ha relacionado estadísticamente con índices elevados de cáncer de pulmón. El vínculo más fuerte entre el cáncer de pulmón en seres humanos y la exposición a la sílice cristalina respirable se ha determinado en estudios con trabajadores de canteras y granito y con personas que trabajan con cerámica, alfarería, ladrillos refractarios y ciertas industrias de explotación minera.

El Real Decreto 257/2018, por el que se modifica el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro, se añade, en el anexo 1. cuadro de enfermedades profesionales (codificación), grupo 6, enfermedades profesionales causadas por agentes carcinógenos, un nuevo agente “R, polvo de sílice libre”, subagente 01, cáncer de pulmón, que atañe a una lista de 14 actividades:

  • Trabajos en minas, túneles, canteras, galerías, obras públicas.
  • Tallado y pulido de rocas silíceas, trabajos de canterías.
  • Trabajos en seco, de trituración, tamizado y manipulación de minerales o rocas.
  • Fabricación de carborundo, vidrio, porcelana, loza y otros productos cerámicos, fabricación y conservación de los ladrillos refractarios a base de sílice.
  • Fabricación y manutención de abrasivos y de polvos detergentes.
  • Trabajos de desmoldeo, desbardado y desarenado de las fundiciones.
  • Trabajos con muelas (pulido, afinado) que contengan sílice libre.
  • Trabajos en chorro de arena y esmeril.
  • Industria cerámica.
  • Industria siderometalúrgica.
  • Fabricación de refractarios.
  • Fabricación de abrasivos.
  • Industria del papel.
  • Fabricación de pinturas, plásticos y gomas.

¿Todo esto qué consecuencias prácticas puede tener? Pues, para empezar, más que un pronóstico, es un deseo, la necesidad de implementar la Directiva UE/2017/2398 (aquí la circular que mandamos al respecto en enero), debería ser la ocasión ideal para modificar la regulación de la exposición a cancerígenos en España. Eliminar las medidas higiénicas obligatorias, que en la actualidad hay que aplicar, sean o no adecuadas para la naturaleza del compuesto concreto que preocupa en cada instalación y volver al espíritu original de la Ley de Prevención, en la que la innovación a medida de cada instalación, es la forma más eficaz para solventar los problemas.

Entre tanto, el RD 257/2018 ha plasmado en una norma una relación causa-efecto que, de hecho, podía ser declarada en cualquier otro caso. De hecho, casi obvia decirlo, esa posible relación causa-efecto (exposición a sílice cristalina –> cáncer de pulmón) puede ser declarada en otras actividades no incluidas en el listado aprobado, lo que exige una revisión, a aún más a fondo si cabe, de la evaluación de riesgos y de la vigilancia de la salud.

Para ese fin hay fuentes de información e informes abundantes y muy interesantes, disponibles, por el amplio recorrido que el trabajo en la prevención de la silicosis, en los sectores en los que esta enfermedad, asociada a las minas y las canteras desde hace más de un siglo. (“Guía para el Control del Riesgo por Exposición a sílice cristalina respirable“, Instituto Nacional de Silicosis o, por ejemplo, la “Guía de Buenas Prácticas para la Protección de la Salud del Trabajador para la Adecuada Manipulación y Uso de la Sílice Cristalina y de los Productos que la contengan“, NEPSI)

Ahora bien, esta revisión de la evaluación es una oportunidad para que los higienistas trabajen con margen para innovar, porque la no-clasificación de la sustancia provoca que, la inflexibilidad del RD 665/1997 no sea de aplicación obligatoria y la prohibición de contratar ETTs tampoco.

La normativa que regula la exposición a agentes cancerígenos en el puesto de trabajo necesita una actualización, una puesta al día urgente. Espero que, juristas, químicos e ingenieros, cuando trabajen en ello, se plateen el tema con visión y favorezcan una adaptación real de la gestión de la higiene laboral al puesto.

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[Blog de AVEQ-KIMIKA] Déjà vu con la Igualdad

Igualdad en la Industria Química

Siempre que puedo, reservo un hueco para a asistir a las sesiones que organiza con tanta eficiencia Nieves Gámiz para CEBEK, en el marco del proyecto Enpresan Bardin, la decidida apuesta por la igualdad de la patronal de Bizkaia.

Los motivos por los cuales cada cual hace un hueco en nuestro trabajo diario para acudir a convocatorias que quizás no se ajusten exactamente a nuestras obligaciones y cometidos diarios pueden ser variados, pero, aunque no es este mi caso, pues la igualdad es uno de los ejes esenciales de trabajo de AVEQ-KIMIKA, estoy convencido de que yo asistiría igualmente.

Entre esa combinación de razones que me motivan, hay una un poco particular, que me da un poco de vergüenza explicarles, pero que es bastante humana: me hace sentir más joven. Y es que, cada vez que voy, cada vez que escucho los debates y los argumentos que se intercambian, me siento transportado a finales de los 90, cuando tenía 20 años menos. Aunque entonces no hablábamos de igualdad, sino de medio ambiente.

Veinte años han pasado y, en 2018, todos tenemos muy claro que la gestión medioambiental es un eje esencial de la industria, que la gestión medioambiental, no sólo no “cuesta” dinero, sino que lo ahorra. Y mucho.

Por aquel entonces, hablábamos de las dificultades de concienciar a las empresas y a las gerencias no concienciadas, hablábamos de cómo explicar a esas gerencias que no se trataba de gastar, sino de invertir, que no hay que elegir entre dos males a corto plazo, sino pensar en los réditos que se obtendrán a largo.

Dentro de 20 años, cuando la chicas y los chicos que hoy tienen 15 años, tengan 35, no entenderán por qué discutíamos, por qué tenemos que concienciar a alguien de lo evidente pues entenderán que la productividad no se mide en horas de presencia, sino en eficiencia, entenderán que, cuando das a la gente, a tu gente, confianza, respeto y comprensión, recibes compromiso, responsabilidad y talento.

Pensarán que es absurdo que si yo soy un hombre blanco, heterosexual de mediana edad, licenciado en Derecho y del Athletic y solamente contrato hombres blancos, heterosexuales de mediana edad, licenciados en Derecho y del Athletic, solamente gestionaremos como un grupo de hombres blancos, heterosexuales de mediana edad, licenciados en Derecho y del Athletic, que siempre pensará igual, que estará anclado en el “esto siempre lo hamos hecho así” hasta el fin de los tiempos, que no logrará innovar y que sonará tan bien como sonaba la orquesta del Titanic mientras el barco se hundía, sin llegar a entender, qué pudo salir mal.

Es cierto, no puedo negarlo, que la sociedad tiene que acompañarnos. Que la igualdad en el mundo del trabajo necesita de la educación, de las familias, del compromiso de los hombres con aquellos ámbitos que han sido tradicionalmente “cosa de mujeres”, porque, como sucedía en la visión a corto de las inversiones medioambientales, la competencia desleal debilita los avances. Pero esto también sucedía hace 20 años con el medio ambiente, y la sociedad y la industria han hecho el camino de la mano hasta hoy y cuenten con que la vigilancia social se va a incrementar y la discriminación será cada vez menos tolerada socialmente.

Pero no basta con concienciarse y no poner los medios y, si algo hemos aprendido de la calidad, del medio ambiente, de la prevención en todos estos años es que, además de poner buena voluntad, hay que sistematizar y medir, hay que planificar.

Mañana, 5 de julio, si nada se tuerce, firmaremos la XIX edición del Convenio General de la Industria Química, a cuya comisión negociadora me honra pertenecer. El pre-acuerdo se firmó el 20 de junio.

Las dos grandes apuestas de la industria química en este convenio han sido la formación y la igualdad, facilitando aún más la apuesta del sector por la formación continua, por la integración laboral de los jóvenes y por convertir a las fábricas del sector en espacios generadores de oportunidades para todos y todas.

Se incrementa la Implantación de Planes de Igualdad pues, si bien la Ley y el propio Convenio, contemplaban desde hace años  la obligatoriedad de negociar dicha planificación en las empresas con más de 250 empleados, esta nueva edición aumenta esta obligación en empresas con más 150 trabajadores.

El nuevo convenio crea la Delegación de Igualdad, primer convenio que la incluye, y cuyas competencias estarán adscritas a los planes de igualdad que se establezcan en las empresas y favorece la transparencia en materia de igualdad salarial, pues el texto contempla que la información de los salarios que debe entregarse a la representación legal de la plantilla, además de segregada por grupos profesionales, deberá ser diferenciada entre hombres y mujeres.

Acérquense a alguna de las convocatorias de Enpresan Bardin y descubrirán un ámbito de gestión con inmensas posibilidades para la sostenibilidad de sus empresas. Descubrirán a profesionales muy interesantes, por ahora inmensa mayoría mujeres. Y verán algo que ya nos hubiera gustado tener a finales de los noventa cuando arrancamos con el medio ambiente, el absoluto y militante compromiso de la presidencia de una institución tan importante como CEBEK, porque yo es posible que tenga que perderme alguna sesión, pero Iñaki Garcinuño hace magia con su seguro complicada agenda para no fallar nunca.

En 2038 hablamos y verán cómo tengo razón.

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