¿Puedo reutilizar los envases de materias primas que recibo en mi planta industrial?

pallets en una fábrica

Hola Luis,

He buscado el email de Lander pero no lo encuentro. Creo que me sé la respuesta pero por confirmar:

Tenemos unos Big bags de un producto no peligroso (ni CLP ni ADR adjunto FDSs). Una vez vacíos los BIG BAG se convertirían en residuos no peligrosos, ¿verdad?

Hay por aquí la idea de “donarlos” a un proveedor (que no es gestor de residuos) para que ellos lo reutilicen para enviar su producto (arena) a otro sitio.

Entiendo que, al no ser gestores, no podemos enviárselos ¿verdad?

Gracias de antemano.

Saludos.

Teresa.



Hola Teresa,

A Lander, allá por marzo, “nos lo ficharon” de una fábrica. Lo hicieron como se debe, hablando primero con el club y esas cosas. Viene por aquí de vez en cuando… igual te lo encuentras algún día en algún foro.

Vamos al lío: primero con los conceptos generales, que como verás, resultan relativamente fáciles y luego con los problemas específicos.

Antes de decidir si un residuo es o no peligroso, debemos establecer si nos encontramos ante un verdadero residuo. Para eso tenemos que aplicar la definición que viene en la Ley 22/ 2011 y que se centra, de manera muy clara, en el término “desechar”.

Para poder interpretar adecuadamente cualquier norma jurídica, debemos pensar cuál es el fin jurídico protegido por ésta. Debemos plantearnos qué pretendió la norma cuando se redactó.

Respecto a la normativa ambiental, es muy fácil decir que el bien jurídico protegido por la norma es el medio ambiente, pero, así, sin más desarrollo, no significa gran cosa. Sobre esta base, sería muy difícil que la norma tolerada cualquier actividad industrial, en tanto que, si el único fin fuera la protección ambiental, bastaría con prohibir la actividad de la industria… y el tráfico, y las calefacciones, y, bueno, ya puestos, el botellón o cambio de móvil cada dos años.

Las normas jurídicas que regulan los aspectos ambientales de la industria protegen el Desarrollo Sostenible de las actividades. Deben favorecer la actividad, la creación de riqueza y empleo, y a la vez, garantizar un alto nivel de protección del medio ambiente. No lo digo solamente yo, algo similar se puede leer en el primer artículo de casi cada norma europea.

En el caso de la legislación de residuos, ha sido la propia Unión Europea la que ha marcado cuál debe ser la pauta interpretativa. Me refiero, como no puede ser de otra manera, a las tres Rs comunitarias: reducir, reutilizar y reciclar, antes de la valorización energética y, como último recurso, de la eliminación.

En este caso concreto que me planteas, que es un caso muy habitual, la lógica de la aplicación de las tres Rs debe llevarnos a pensar que reducir la cantidad y el peso de los envases sería la primera prioridad: la mejor gestión de un residuo es, sencillamente, no producirlo. Pero, una vez que el envase ha sido recibido en nuestras instalaciones, es decir, si nuestro papel es el del cliente que vacía el envase, además de insistirle a nuestro proveedor en recibir el material en cisternas y prescindir en todo lo posible de big-bags o de IBCs, debemos tender a reutilizar esos envases vaciados en todo lo posible.

Como te decía, independientemente de que el envase haya contenido una sustancia peligrosa o no, debemos valorar si es posible su reutilización de forma segura y, por supuesto, respetuosa con el medio ambiente. De llevar a cabo una práctica “normal”.

Obviamente, cuando se trata de una sustancia peligrosa, este aspecto se complica y mucho. Vaciar completamente un envase, una cuestión que nos parece de perogrullo, en tanto que esa materia prima la hemos pagado, en el día a día habitual de la industria y con los estándares de exigencia que se piden para poder considerar un envase como descontaminado, es francamente difícil.

Si hablamos de una sustancia no peligrosa, la cuestión es obviamente mucho más sencilla, pues además de concienciar y entrenar a nuestros chicos y chicas en la necesidad de vaciar y apurar al 100% el contenido de los envases, la gestión de ese potencial residual que pudiera quedar tras un proceso de limpieza interior, sea el que sea, es mucho más sencilla.

Si los big-bags están en buenas condiciones para ser reutilizados y la operación de vaciado es una operación “normal” (con todas las comillas que el término normal pueda llegar a tener), respetuosa con el medio ambiente, evaluada y, por lo tanto, segura, corresponde a la empresa decidir qué quiere hacer con ese material que, al fin y al cabo, es de su propiedad.

Si su decisión es “desecharlo”, será un residuo. Si su decisión es reutilizarlo, seguirá siendo propiedad de la empresa y, podrá hacer con ellos lo que, dentro de unas prácticas seguras y medioambientalmente respetuosas, quiera, incluso entregarlo a un tercero, pero…

¿Dónde puede estar el límite de lo ambientalmente “respetuoso”… o quizás, con más precisión, de una práctica “normal”’. Pues, sinceramente, no es una práctica “normal” regalar un producto y, mucho menos, entregarlo con una gratificación pecuniaria… ya me entienden. En tanto que el verdadero problema de los residuos no es tanto su peligro intrínseco, sino el hecho de carecer de valor en el mercado.

Mi consejo es que ese material, que para su destinatario es valioso, no se puede regalar, debe entregarse a cambio de un precio, ni siquiera por un precio simbólico, aunque sí, por supuesto, ventajoso respecto a las condiciones del mercado.

Con todo ello, haciendo un poco de resumen, con las condiciones y prácticas adecuadas es posible que la reutilización de envases vaciados en nuestras instalaciones no sea solo una práctica ambiental adecuada, sino que sea completamente legal y, de hecho, favorecida por la propia legislación… pero regalarlos… 

 

Por cierto, ¿les he contado que el próximo 27 de septiembre y 4 de octubre el maestro Borja explica en Bilbao todo lo que ustedes siempre quisieron saber sobre las Fichas de Datos de Seguridad?:  apúntense, que oportunidades como esta no se repiten.

¿Cómo puede afectarme, personalmente, un accidente en la fábrica? (Curso de responsabilidad personal AVEQ-KIMIKA)

Curso KIMIKA de Responsabilidad Personal – Viernes, 13 de Septiembre, en Bilbao (PDF)

Hace ya muchos años, una tarde de primavera, me llamó por teléfono la “responsable” de prevención de una empresa asociada:

– Hola Teresa, ¿qué tal?, ¿qué tal vais con la obra?

Teresa no respondió a la pregunta y me dijo, en tono muy serio: 

– Hola Luis, era para preguntarte tu opinión sobre un tema un poco delicado. ¿Tienes un minuto?

– Sí, claro. Dime. 

– ¿Por dónde empiezo?… ya sabes que antes de empezar aquí, trabajé en otra fábrica.

– Sí, hace ya cuatro o cinco años…

– Hace cuatro años.  – siguió con voz un tanto temblorosa – Hice las prácticas del máster de prevención allí y me hicieron un contrato de seis meses. Cuando llevaba cuatro meses de contrato, un trabajador perdió una mano en una máquina que no estaba adecuada el RD1215 y me ha llamado hace un rato el abogado de la empresa para decirme que el fiscal ofrece un pacto con una condena de año y medio de… cárcel para mi y para el gerente. Me ha explicado no sé qué de la indemnización subsidiaria y que, si no cometo ningún delito en no sé cuántos años, no tengo que ir a prisión…. ¿qué te parece?

– Ya, de “becaria”…  ¿cuántos años tenías?

– Veinticinco.

Me tomé unos segundo para contestar. Oía su respiración y sentía sus nervios al otro lado de la línea. Por un lado, humanamente, me parecía que debía tranquilizarla y decirle que estaba bien. Que cerrara el tema y se olvidara. Por otro…

– Pues me parece una barbaridad y una injusticia. 

¿Cómo?

– Sí, lo siento. ¿Qué capacidad de decisión tenías en aquel momento para obligar a que la empresa adecuara la máquina?… yo te aconsejaría que le digas al abogado que eleve la oferta de indemnización y que le diga al fiscal que retire los cargos contra ti. Y que si no, te buscas otro abogado a parte del de la empresa.

No sé cómo terminó el asunto. He trabajado con Teresa decenas de veces desde entonces, pero yo nunca le he preguntado y ella nunca ha tomado la iniciativa de contármelo.

Hace unas semanas, como es preceptivo en AVEQ-KIMIKA, presentamos una iniciativa nueva a los Grupos de Trabajo para someterla a su criterio.

Una parte muy importante de nuestra gestión, de cómo hacemos las cosas, pasa por conocer de primera mano la opinión de los técnicos y profesionales de la industria. Para ello, desde hace casi 30 años, en nuestras oficinas se reúnen mensualmente unos muy interesantes grupos de profesionales de los temas clave para la Asociación, de una amplia y variada muestra de empresas (tamaños, subsectores, multinacionales, pymes…), para preguntarles su opinión sobre debilidades, retos y oportunidades que afronta la industria y en los que AVEQ-KIMIKA debe echar una mano.

En este caso, la debilidad que abordábamos no deriva de un indicador de gestión, no es un reto planteado por un cambio normativo. Se trata de un problema en el nivel de conocimiento que los profesionales de la industria tienen respecto a su propia responsabilidad.

El debate interesante se planteó en el Grupo de Trabajo de Recursos Humanos. En el de Seguridad apenas hubo debate. El interés del proyecto fue rápidamente aceptado y se oyeron ya algunos comentarios en la línea de “¿Qué día es?…. que yo me apunto”.

En el grupo de responsables de Recursos Humanos la conversación fue algo más larga, pues yo me empeñé en polemizar, pero el resultado fue similar.

Para plantear el tema, con muy mala intención, yo formulé una pregunta:

“¿Interesa a una empresa que su responsable de prevención de riesgos laborales sea plenamente consciente de las consecuencias que para su persona pueden derivarse si sucede “algo” en la fábrica y, más aún, si hace mal su trabajo?”

El grupo reaccionó con cierta incredulidad:

– “Naturalmente” – dijeron los presente casi al unísono.
– “Pero… “ – insistí en mi papel de abogado del Diablo – “… si alguno o alguna se entera, quizás pidan más dinero por su trabajo...”

Pero las ideas del grupo eran firmes: no hay nada que se tema más que lo desconocido. Asumir una tarea con plena consciencia y conocimiento de la responsabilidad que supone, es la mejor garantía de un trabajo serio y profesional.

Habiendo consenso en la pertinencia y en la importancia de generalizar ese conocimiento entre los técnicos, solamente quedaba adaptar el contenido a la estrecha vereda por la que camina el Plan de Formación KIMIKA 2019: módulos de 4 horas, viernes por la mañana, adaptados a la mecánica de bonificaciones de la Fundación Tripartita y precios muy asequibles, que apenas cubren costes, pero que, sobre todo, pretenden no ser una barrera para las inscripciones, incluso aunque la empresa no pueda bonificarse.

Es quizás el concepto de responsabilidad uno de los aspectos más avanzados y complejos de la ciencia jurídica. Hemos adaptado el tema, con casos prácticos y el planteamiento de debates y, sobre todo, con un amplio espacio de tiempo para resolver dudas y problemas.

En estos momentos no quedan muchas plazas, pero, si se dan prisa, todavía les hacemos un hueco.

Curso KIMIKA de Responsabilidad Personal – Viernes, 13 de Septiembre, en Bilbao (PDF)