La industria química está presente en prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana, aunque muchas veces pase desapercibida. Esa fue una de las principales ideas que trasladó la presidenta de AVEQ-KIMIKA, Ángela Fernández, durante una entrevista concedida a Onda Vasca, donde defendió el valor estratégico del sector y su contribución al bienestar, la innovación y la sostenibilidad.
Con una imagen muy gráfica, Fernández resumió el papel de la química en la sociedad. «La química es una ciencia maravillosa, es un poco como magia: está ahí, pero no se ve», definió. Una reflexión con la que quiso poner en valor una actividad imprescindible para producir medicamentos, potabilizar el agua, conservar alimentos, fabricar materiales más ligeros, desarrollar energías renovables o avanzar hacia una economía descarbonizada. Además, afirmó que «la química nos ha traído hasta aquí y seguirá siendo una pieza clave para construir el futuro», afirmó.
Industria invisible pero imprescindible
Durante la entrevista, la presidenta de AVEQ-KIMIKA recordó que muchas veces la ciudadanía desconoce hasta qué punto depende de la química en su vida diaria. Desde los medicamentos y las vacunas hasta el tratamiento del agua, los fertilizantes, los productos de higiene, los materiales de construcción, los vehículos o los sistemas de aislamiento energético, la química está detrás de numerosos productos y procesos que hacen posible la vida moderna.
Pero, según destacó, el verdadero protagonismo del sector se encuentra en los grandes retos del futuro. «La química va a ser un pilar fundamental en la sostenibilidad del planeta. Detrás de tecnologías como la captura y purificación de CO₂, el reciclaje químico o el hidrógeno verde está la industria química», explicó.
Seguridad, innovación y sostenibilidad como señas de identidad
Fernández también quiso desmontar algunos estereotipos que históricamente han acompañado al sector químico. Reconoció que décadas atrás la percepción social podía ser diferente, pero recordó que actualmente la industria opera bajo una de las normativas más exigentes del mundo en materia de seguridad industrial y protección ambiental. «La seguridad forma parte de nuestro ADN», aseguró, comparando la cultura preventiva de la industria química con la existente en el sector aeronáutico.
En este sentido, destacó el importante esfuerzo inversor realizado durante años por las empresas para modernizar sus procesos, reducir su impacto ambiental y adaptarse a una regulación cada vez más exigente.
También recordó que el 25 % de toda la inversión industrial en I+D+i que se realiza en España corresponde al sector químico, una cifra que refleja el compromiso permanente con la innovación tecnológica.
La descarbonización, un reto… y también una oportunidad
Otro de los asuntos abordados fue la transición energética. La presidenta de AVEQ-KIMIKA explicó que el objetivo de la descarbonización pasa por mantener la actividad industrial reduciendo al máximo las emisiones de CO₂, un desafío que exige importantes inversiones y nuevas tecnologías.
No obstante, insistió en que también representa una oportunidad de crecimiento para muchas empresas del sector. «Tenemos empresas que ya trabajan en la obtención y purificación de CO₂. No debemos ver la descarbonización solo como una amenaza, sino también como una oportunidad de negocio y de innovación», señaló.
Fernández recordó además que el elevado coste de la energía en Europa continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la competitividad internacional de la industria vasca, especialmente en un sector que exporta alrededor del 60 % de su producción.
Economía circular e inteligencia artificial
La entrevista también permitió abordar otros grandes desafíos industriales como la economía circular y la digitalización. En relación con la gestión de residuos, Fernández defendió la necesidad de abandonar el modelo de «usar y tirar» para convertir los residuos en nuevas materias primas mediante tecnologías como el reciclaje químico.
En este contexto recordó iniciativas impulsadas desde AVEQ-KIMIKA, como el reciente Hackathon KIMIKA, orientado precisamente a buscar soluciones innovadoras para la valorización de residuos complejos.
Respecto a la inteligencia artificial, aseguró que las empresas deben incorporarla cuanto antes para mejorar su competitividad. «La inteligencia artificial es una ola a la que hay que subirse; si no, puede convertirse en un tsunami», advirtió, subrayando además la importancia de que las grandes compañías actúen como tractoras para facilitar la incorporación de estas tecnologías a las pequeñas y medianas empresas.
Atraer talento hacia una industria con propósito
Uno de los mensajes más personales de la entrevista estuvo dirigido a las nuevas generaciones. Fernández reconoció que la industria química comparte las dificultades de otros sectores industriales para atraer talento joven, aunque defendió que ofrece proyectos con un fuerte propósito social y ambiental.
«La química no es parte del problema; es parte de la solución», afirmó, antes de animar a los estudiantes a apostar por las disciplinas STEM. Según explicó, además de ofrecer empleo estable y de calidad, el sector permite participar directamente en algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo, como la transición energética, la descarbonización, la economía circular o el desarrollo de nuevos materiales.
El valor de las asociaciones empresariales
La presidenta de AVEQ-KIMIKA aprovechó también la entrevista para poner en valor el papel de las asociaciones empresariales como herramienta para fortalecer la competitividad industrial.
Explicó que AVEQ-KIMIKA representa actualmente a más de 130 empresas vinculadas a la industria química vasca y actúa como interlocutor ante las administraciones, facilita la interpretación de una normativa especialmente compleja y promueve la colaboración entre compañías para compartir conocimiento, anticiparse a los cambios regulatorios y desarrollar proyectos conjuntos.
«La unión hace la fuerza», concluyó Fernández, reivindicando el modelo asociativo vasco como uno de los elementos que contribuyen a reforzar la competitividad del tejido industrial de Euskadi.




