Teresa Rasero, presidenta de FEIQUE: «Si la industria alemana cae, puede caer cualquiera»

Teresa Rasero, presidenta de Feique, advierte que el alto coste de la energía pone en riesgo la competitividad de la industria química española. Destaca la necesidad de medidas urgentes para evitar la deslocalización y mantener el liderazgo en Europa.

Teresa Rasero, presidenta de FEIQUE

Teresa Rasero, presidenta de FEIQUE, ha lanzado un serio aviso sobre el impacto del precio de la energía en la competitividad industrial. «El punto de inflexión ha sido Alemania. Si su industria empieza a cerrar y caer, como lo ha hecho estos dos años, cualquiera puede hacerlo», declaró Rasero en una entrevista publicada en EL MUNDO en la que abordó los retos del sector químico, que engloba a gigantes como Bayer, Repsol, Fertiberia o Maxam.

Con 3.000 empresas, 82.500 millones de euros en facturación y 233.000 empleos directos, la industria química española sigue enfrentándose a un «problema serio» debido a los altos costes energéticos, que representan hasta un 40% de los costes totales del sector. «Necesitamos energía asequible que nos permita mantener los procesos industriales actuales y evitar su traslado a otros lugares de donde difícilmente volverán», subrayó Rasero, haciendo hincapié en la desventaja competitiva frente a países como Estados Unidos o China.

A pesar de este escenario, la química española ha logrado destacarse como líder en producción dentro de Europa. «El sector demostró su resiliencia en la crisis de 2022, lo que nos permitió cerrar 2024 con cifras de crecimiento en volúmenes de producción y negocio, algo que pocos países europeos pueden decir», afirmó. Sin embargo, añadió que el camino sigue lleno de incertidumbres, como la volatilidad de costes derivada de la descarbonización y un entorno geopolítico complejo que afecta al acceso a materias primas críticas.

Sobre la reciente Ley de Industria, Rasero destacó que era «absolutamente necesaria» para adaptar el marco legal a la realidad actual. Sin embargo, advirtió que su éxito dependerá de contar con un presupuesto adecuado. «El último año se recaudaron unos 3.500 millones de euros en derechos de emisión. Es justo que una buena parte de ellos vuelva a la industria, porque es la que lo está pagando», reivindicó.

Por último, expresó su preocupación ante el regreso de Donald Trump y sus políticas proteccionistas, que podrían afectar las exportaciones, un pilar clave del sector. «Las políticas arancelarias anunciadas, junto con fuertes medidas fiscales, tendrán un impacto en el comercio global que puede alimentar tensiones económicas y dificultar nuestras estrategias de crecimiento», concluyó.

La industria química, un sector esencial para la autonomía estratégica, pide soluciones urgentes a nivel energético y regulatorio para mantener su papel protagonista en Europa y afrontar los desafíos de un mercado cada vez más global y competitivo.

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