La industria química española encara un horizonte de crecimiento sostenido tras años de incertidumbre, con previsiones de alcanzar 88.928 millones de euros de cifra de negocios en 2026, según los datos recogidos por la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique). Sin embargo, este avance convive con un serio desafío: el retroceso de la Química Básica, un pilar que representa un tercio de la actividad y que sufre las consecuencias de la crisis energética. En este escenario dual, el País Vasco emerge como un territorio estratégico, consolidando su posición entre los principales polos de producción química de España.
Euskadi, entre las diez comunidades con mayor cifra de negocio química
El sector químico vasco se consolida entre las diez comunidades autónomas con mayor cifra de negocio del país, según los datos de Feique, basados en la Encuesta Industrial de Empresas del INE, el Índice de Producción Industrial (IPI) y el Índice de Precios Industriales (IPRI), junto con elaboración propia. En términos de impacto económico, Euskadi aporta el 2,7% del total de la cifra de negocios nacional, situándose junto a regiones industriales de referencia como Cataluña (40,4%), Madrid (15,8%) y Andalucía (10,7%).
Conviene precisar que los datos del informe no incluyen la actividad de refino de petróleo, lo que en el caso de Euskadi, y especialmente en Bizkaia, supone dejar fuera el peso económico y productivo de Petronor, una de las instalaciones industriales más relevantes del territorio.
Un crecimiento sostenido hasta 2026
El conjunto del sector químico español muestra una resiliencia destacable ante los retos globales. Para 2025 se estima un crecimiento de la producción del 1,2%, alcanzando los 86.023 millones de euros en cifra de negocios. En 2026, las previsiones apuntan a una aceleración del 2% en la producción y del 3% en la facturación, superando los 88.900 millones de euros.
Entre 2020 y 2026, la producción química habrá acumulado un crecimiento del 16,5%, mientras que la cifra de negocios se incrementará un 37,8%, con una media anual del 5,5%. Además, el sector se consolidará como primer exportador industrial de España, con un aumento del 14,5% en 2025 y del 8% en 2026, impulsado por la diversificación de mercados ante las tensiones arancelarias internacionales.

La crisis de la Química Básica
Pese al impulso general, la Química Básica continúa en retroceso. Desde 2020, acumula una caída del 8,9%, lastrada por el incremento de los costes energéticos: la electricidad se ha encarecido un 40%, el gas se ha duplicado y el precio de los derechos de emisión de CO₂ se ha triplicado desde 2019.
La presidenta de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Teresa Rasero, ha subrayado la urgencia de medidas estructurales para evitar desinversiones en un sector esencial. «Necesitamos un precio eléctrico competitivo —por debajo de los 40 €/MWh—, mecanismos eficaces de apoyo a la inversión, protección de los polos industriales estratégicos y medidas de defensa comercial», ha reivindicado.

España resiste mejor que Europa
A pesar de las dificultades, España muestra una mayor capacidad de resistencia que la media de la Unión Europea. Mientras la producción de Química Básica europea ha caído un 31,9% desde 2020, la española apenas ha descendido un 9%. Países como Alemania (-20,4%), Francia (-19,9%) e Italia (-17,5%) registran caídas mucho más pronunciadas.
Según Rasero, esta resistencia se explica por el potencial renovable de España, que podría facilitar precios energéticos más asequibles en los próximos años. «Si Europa no actúa con rapidez, corre el riesgo de comprometer su autonomía estratégica en sectores esenciales como la salud o la energía», advirtió.




