Vidrala impulsa la descarbonización con la mayor planta fotovoltaica industrial de Euskadi y un doble Premio Red Dot

Vidrala acelera su estrategia de sostenibilidad con la puesta en marcha de la mayor planta fotovoltaica industrial de autoconsumo de Euskadi y el reconocimiento internacional a su botella 260G, premiada por su diseño sostenible y eficiencia.

Vidrala inaugura la mayor planta fotovoltaica industrial de autoconsumo de Euskadi en Llodio y recibe un doble Premio Red Dot por su botella sostenible 260G.

La empresa Vidrala, asociada a AVEQ-KIMIKA y uno de los principales fabricantes europeos de envases de vidrio, continúa reforzando su estrategia de sostenibilidad con dos importantes hitos alcanzados durante las últimas semanas. Por un lado, ha inaugurado en su planta de Llodio (Álava) una de las mayores instalaciones industriales de autoconsumo fotovoltaico de Euskadi. Por otro, su innovadora botella 260G ha sido distinguida con un doble Premio Red Dot, uno de los reconocimientos internacionales más prestigiosos en diseño de producto y sostenibilidad.

Ambos proyectos reflejan una misma estrategia empresarial: combinar innovación tecnológica, eficiencia energética y diseño para reducir el impacto ambiental de la fabricación de envases de vidrio y reforzar la competitividad industrial.

La nueva instalación fotovoltaica, inaugurada junto al consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, y la viceconsejera de Transición Energética, Irantzu Allende, dispone de una potencia instalada de 7 megavatios y ocupa 30.000 metros cuadrados de cubierta industrial.

La infraestructura ha supuesto una inversión de 3,2 millones de euros, financiada parcialmente mediante el programa de ayudas al autoconsumo del Gobierno Vasco, gestionado por el Ente Vasco de la Energía (EVE), que ha subvencionado el 25 % del proyecto.

La planta suministrará electricidad de origen 100 % renovable para autoconsumo a la fábrica alavesa, donde Vidrala produce anualmente más de 500 millones de envases de vidrio, permitiendo reducir las emisiones en 1.909 toneladas de CO₂ al año.

Con esta actuación, la compañía continúa avanzando en su hoja de ruta de descarbonización mediante inversiones orientadas a incrementar la eficiencia energética, impulsar la generación renovable y mantener una de las menores intensidades de emisiones del sector vidriero europeo.

Autonomía energética

Durante la inauguración, el consejero Mikel Jauregi subrayó el papel que desempeñan proyectos como el de Vidrala en la estrategia energética de Euskadi. «En Euskadi tenemos que avanzar en la autonomía energética a través del desarrollo de capacidad de generación de electricidad renovable propia. Queremos reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados».

Jauregi recordó que la potencia instalada de autoconsumo en Euskadi ha pasado de 7 MW a 193 MW durante los últimos cinco años y destacó que cerca del 60 % de esa nueva capacidad corresponde a instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas industriales. «Vidrala es un claro ejemplo de una industria que apuesta por la transición energética. Reduce costes, gana en sostenibilidad y aumenta en competitividad», ha dicho.

Por su parte, el consejero delegado de Vidrala, Raúl Gómez, defendió la necesidad de seguir impulsando inversiones industriales pese al complejo contexto económico y energético. «Estamos en un momento crucial para la industria vasca. La soberanía energética requiere inversiones importantes y una estrecha colaboración entre empresas e instituciones. Esta instalación demuestra que es posible convertir ese compromiso en proyectos reales».

Doble reconocimiento internacional

La apuesta de Vidrala por la innovación también ha sido reconocida fuera del ámbito energético. Su botella 260G, desarrollada junto al Laboratorio de Diseño y Artes (LiDA) del Politécnico de Leiria (Portugal) dentro del proyecto Embalagem del Futuro®, ha obtenido dos premios Red Dot 2026 en las categorías Packaging Design y Sustainable Design.

Los galardones, entregados en la ciudad alemana de Essen, sitúan a este envase entre las referencias internacionales en diseño industrial aplicado al packaging sostenible.

La botella ya había despertado un importante interés internacional tras su presentación en la Expo 2025 de Osaka, donde fue presentada como «probablemente la botella de vino de 75 centilitros más ligera del mundo».

Menos emisiones y mayor eficiencia logística

El principal valor diferencial de la botella 260G reside en haber logrado reducir significativamente el peso del envase sin comprometer su resistencia ni sus prestaciones.

Con únicamente 260 gramos, incorpora hasta un 80 % de vidrio reciclado, pesa aproximadamente un 30 % menos que una botella convencional, reduce un 20 % la superficie de vidrio utilizada y permite transportar 115 botellas adicionales por palé, mejorando la eficiencia logística alrededor de un 7 %.

Según explica Aitor Peña, responsable de Marketing de Vidrala, el proyecto demuestra que diseño y sostenibilidad pueden avanzar de la mano. «260G demuestra que el futuro del envase de vidrio pasa por integrar diseño, sostenibilidad y eficiencia industrial en una misma solución».

Por su parte, Renato Bispo, director de LiDA, destacó el valor de la colaboración entre universidad e industria para responder a los nuevos desafíos del diseño y la economía circular.

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