La compañía alavesa Vidrala ha cerrado el ejercicio 2025 cumpliendo las previsiones anticipadas, en un entorno global marcado por la moderación del consumo y una elevada presión competitiva. La empresa registró unas ventas de 1.465 millones de euros y un EBITDA de 441 millones, con un margen que mejora hasta el 30,1 %, mientras que el beneficio neto alcanzó los 220 millones.
La comparación interanual está condicionada por la desinversión del negocio en Italia ejecutada en 2024, circunstancia que impacta en las magnitudes reportadas.
Fortaleza financiera en un ciclo adverso
Pese al contexto de menor demanda, la compañía generó 200 millones de euros de caja, lo que permitió reducir la deuda neta hasta los 105 millones al cierre del ejercicio. Con ello, el endeudamiento se sitúa en apenas 0,2 veces el EBITDA, un nivel que refuerza su posición financiera y su capacidad para afrontar futuras inversiones.
El beneficio por acción se situó en 6,24 euros, una cifra ligeramente inferior al ejercicio anterior si se descuenta el efecto extraordinario derivado de la venta del negocio italiano.
El consejero delegado, Raúl Gómez, ha subrayado a través de una nota de prensa que los resultados evidencian la «solidez del modelo de negocio y el impacto de las decisiones estratégicas adoptadas», entre ellas la diversificación geográfica con la entrada en Sudamérica y la verticalización de la actividad. Además, destacó la «apuesta continuada por la inversión industrial y la optimización de costes para adaptar producto y servicio a las exigencias del mercado».
Expansión internacional selectiva
En línea con su hoja de ruta estratégica, Vidrala avanza en su expansión internacional con foco en mercados de crecimiento sostenible. En este contexto, la compañía ha reforzado su presencia en Latinoamérica mediante la adquisición de Cristalerías Toro en Chile, operación que amplía su plataforma industrial en la región y complementa su implantación previa en Brasil.




