¿Cómo etiqueto este residuo? II (Soluciones… ¿o no?)

En la anterior entrada, publicada hace demasiado tiempo, les pedía ayuda para ver si, entre todos y por métodos estrictamente democráticos, conseguíamos clasificar un residuo peligroso bastante estándar.


Pero…  perdón, antes de nada, que no se me olvide: el próximo miércoles, día 11 de diciembre, a partir de las 09:30 h hemos invitado al equipo del Gobierno Vasco para la puesta en marcha del proyecto Ingurunet, a venir a la oficina a contarnos cómo va la nueva herramienta y qué podemos esperar para 2020.

Además de explicar cómo entrar y configurar el sistema y cuáles son las claves para que funcione mejor, presentarán lo poco que está en marcha en estos momentos y qué módulos está previsto que vayan entrando en funcionamiento durante el próximo año.

La piedra de clave de todo el proceso, y también el hito más complejo, es la entrada en funcionamiento del módulo, precisamente, de traslado de residuos. Explicarán cuáles son sus previsiones al respecto y, por nuestra parte, podremos comentar nuestras inquietudes y condicionantes para que sean tenidas en cuenta.

La asistencia es gratuita, para asociados y no asociados, y pensábamos, sinceramente, que está convocatoria lo iba “a petar”… pero no, a día de hoy tenemos plazas libres de sobra. Aquí el formulario on-line.


 

Pero vamos con nuestros residuos. Y lo adecuado es dar los resultados del “referéndum”. Acuérdense que, siendo completamente anónimo, el formulario comenzaba con unas cuantas preguntas de control, para conocer el perfil de aquellos que nos contestaban.

Defínase, por favor“:  el 93,2% de los encuestados, respecto a su experiencia profesional, se definen como “Llevo ya unos años con ello“.

Trabajo o hago prácticas en”: Un 66,7% trabaja en una empresa industrial. Un 8,3% en una gestor de residuos y un 12,1% en un centro educativo.

“En mi trabajo produzco/gestiono/controlo/asesoro sobre un residuo similar”: Un 70,2% trabaja con un residuo similar a los expuestos.

 

Y, yendo a las decisiones concretas, lo primero era determinar si tenemos “un cubo” o “dos cubos” separados:

  1. Dos cubos: 58,3%
  2. Un cubo: 41,7%

Aquellos que optaron por un solo cubo, mezclando ambos residuos en una sola corriente, optaron por la solución más sencilla desde el punto de vista organizativo y administrativo, pero, obviamente, eso supone clasificar ambas corrientes como residuos peligrosos. La normativa prohíbe mezclar residuos, con el objetivo de que los riesgos no se diluyen y también que residuos no peligrosos terminan siendo gestionados como residuos con algún grado de riesgo.  En este caso, dadas las características “fronterizas” de una de las dos corrientes, dicha opción parece justificable.

Y claro, a la hora de calificar y clasificar el residuo resultante de mezclar ambas corrientes y gestionarlas como un único desecho, se forma algo de lío:

De las clasificaciones elegidas por los encuestados, ambas con casi un 60% de las respuestas (se podían elegir varias), las dos más votadas han sido HP5 “Toxicidad específica en determinados órganos (STOT)/Toxicidad por aspiración” y HP14 “Ecotóxico”… y, sinceramente, lo de HP14 sería discutible, pero HP5 no debe ser en ningún caso, pues ninguna de las sustancias que aportan peligrosidad al residuo tiene una clasificación equivalente.

Esta confusión es muy común y, bueno, quizás los más jóvenes no la entiendan, pero deriva de que en el sistema de clasificación antiguo, anterior al Reglamento 1357/2014,  una de las frases de riesgo más usadas en residuos era “H5 – Nocivo”… pero, olvídense, esa frase ya no existe y no se puede trasladar, sin más, a HP5.

Respecto al pictograma, pues el más votado ha sido GHS09, el pez muerto, algo que, como les decía podría llegar a discutirse, aunque yo no veo claro. Y, en segundo lugar, un triple empate técnico entre GHS05 (Corrosivo), GHS06 (Calavera)  y GHS07 (Admiración). 

Y la dispersión total llega con las indicaciones en la etiqueta… de todas las opciones que se ofrecían, solamente “Mutágeno”, “Sensibilizante”, “Tóxico por contacto con la piel” y “Tóxico por ingestión” son las que se han quedado sin votos… y eso es porque yo no he votado, porque, dadas las características del disolvente, “Mutágeno” y “Tóxico por contacto con la piel” estarían entre mis opciones…

Vamos con la opción de doble cubo.

Por un lado, el primer residuo  es obviamente peligroso y los votantes optan mayoritariamente por HP7 Carcinogénico (66,7%) y HP6 Tóxico (58,3%).  Respecto a los pictogramas, descartados 01, 02 y 03, que son riesgos físicos-químicos, los demás han sido elegidos al menos una vez.  Me vuelve a llamar la atención que, en torno a un 33% quieran HP14 y poner el pictograma del pez, cuando la materia prima pura no los lleva.

Respecto al segundo, los guantes impregnados de aceite hidráulico no peligroso, casi un 59% han marcado opción “No peligroso” y un 41%, la opción de “Peligroso”… casi la mitad.

La mayoría de los que han optado por “Peligroso”, lo califican como HP14 y lo etiquetarían con el pictograma del pez muerto. 

Para acabar. 

¿Tiene que figurar el código HP en la etiqueta? 

Pues casi el 80% de los encuestados dice que sí

¿Y el código largo?, ¿tiene que figurar el código largo? (Q-//R-//C -//H -//A -//B -)

Pues, en torno al 39% dice que no, otro 40% dice que sí y el restante 21%, que opina que “No, pero que conviene ponerlo” tiene la opción de decidir a quién adjudicar la mayoría.

Es este un tema que preocupa especialmente a los gestores de residuos, en tanto que, si bien el número LER y la calificación como “peligroso” o “no-peligroso” son los que determinan si pueden o no tratar ese residuo, la clasificación y el etiquetado son determinantes para una adecuada prevención de riesgos laborales en todo el ciclo de gestión.

Nosotros ya nos mojamos en esta circular: KIMIKA 15-36 29-05-15 Reclasificación de residuos Peligrosos Reglamento 1357-2014 … ahora les toda a los demás.

¿Puedo reutilizar los envases de materias primas que recibo en mi planta industrial?

pallets en una fábrica

Hola Luis,

He buscado el email de Lander pero no lo encuentro. Creo que me sé la respuesta pero por confirmar:

Tenemos unos Big bags de un producto no peligroso (ni CLP ni ADR adjunto FDSs). Una vez vacíos los BIG BAG se convertirían en residuos no peligrosos, ¿verdad?

Hay por aquí la idea de “donarlos” a un proveedor (que no es gestor de residuos) para que ellos lo reutilicen para enviar su producto (arena) a otro sitio.

Entiendo que, al no ser gestores, no podemos enviárselos ¿verdad?

Gracias de antemano.

Saludos.

Teresa.



Hola Teresa,

A Lander, allá por marzo, “nos lo ficharon” de una fábrica. Lo hicieron como se debe, hablando primero con el club y esas cosas. Viene por aquí de vez en cuando… igual te lo encuentras algún día en algún foro.

Vamos al lío: primero con los conceptos generales, que como verás, resultan relativamente fáciles y luego con los problemas específicos.

Antes de decidir si un residuo es o no peligroso, debemos establecer si nos encontramos ante un verdadero residuo. Para eso tenemos que aplicar la definición que viene en la Ley 22/ 2011 y que se centra, de manera muy clara, en el término “desechar”.

Para poder interpretar adecuadamente cualquier norma jurídica, debemos pensar cuál es el fin jurídico protegido por ésta. Debemos plantearnos qué pretendió la norma cuando se redactó.

Respecto a la normativa ambiental, es muy fácil decir que el bien jurídico protegido por la norma es el medio ambiente, pero, así, sin más desarrollo, no significa gran cosa. Sobre esta base, sería muy difícil que la norma tolerada cualquier actividad industrial, en tanto que, si el único fin fuera la protección ambiental, bastaría con prohibir la actividad de la industria… y el tráfico, y las calefacciones, y, bueno, ya puestos, el botellón o cambio de móvil cada dos años.

Las normas jurídicas que regulan los aspectos ambientales de la industria protegen el Desarrollo Sostenible de las actividades. Deben favorecer la actividad, la creación de riqueza y empleo, y a la vez, garantizar un alto nivel de protección del medio ambiente. No lo digo solamente yo, algo similar se puede leer en el primer artículo de casi cada norma europea.

En el caso de la legislación de residuos, ha sido la propia Unión Europea la que ha marcado cuál debe ser la pauta interpretativa. Me refiero, como no puede ser de otra manera, a las tres Rs comunitarias: reducir, reutilizar y reciclar, antes de la valorización energética y, como último recurso, de la eliminación.

En este caso concreto que me planteas, que es un caso muy habitual, la lógica de la aplicación de las tres Rs debe llevarnos a pensar que reducir la cantidad y el peso de los envases sería la primera prioridad: la mejor gestión de un residuo es, sencillamente, no producirlo. Pero, una vez que el envase ha sido recibido en nuestras instalaciones, es decir, si nuestro papel es el del cliente que vacía el envase, además de insistirle a nuestro proveedor en recibir el material en cisternas y prescindir en todo lo posible de big-bags o de IBCs, debemos tender a reutilizar esos envases vaciados en todo lo posible.

Como te decía, independientemente de que el envase haya contenido una sustancia peligrosa o no, debemos valorar si es posible su reutilización de forma segura y, por supuesto, respetuosa con el medio ambiente. De llevar a cabo una práctica “normal”.

Obviamente, cuando se trata de una sustancia peligrosa, este aspecto se complica y mucho. Vaciar completamente un envase, una cuestión que nos parece de perogrullo, en tanto que esa materia prima la hemos pagado, en el día a día habitual de la industria y con los estándares de exigencia que se piden para poder considerar un envase como descontaminado, es francamente difícil.

Si hablamos de una sustancia no peligrosa, la cuestión es obviamente mucho más sencilla, pues además de concienciar y entrenar a nuestros chicos y chicas en la necesidad de vaciar y apurar al 100% el contenido de los envases, la gestión de ese potencial residual que pudiera quedar tras un proceso de limpieza interior, sea el que sea, es mucho más sencilla.

Si los big-bags están en buenas condiciones para ser reutilizados y la operación de vaciado es una operación “normal” (con todas las comillas que el término normal pueda llegar a tener), respetuosa con el medio ambiente, evaluada y, por lo tanto, segura, corresponde a la empresa decidir qué quiere hacer con ese material que, al fin y al cabo, es de su propiedad.

Si su decisión es “desecharlo”, será un residuo. Si su decisión es reutilizarlo, seguirá siendo propiedad de la empresa y, podrá hacer con ellos lo que, dentro de unas prácticas seguras y medioambientalmente respetuosas, quiera, incluso entregarlo a un tercero, pero…

¿Dónde puede estar el límite de lo ambientalmente “respetuoso”… o quizás, con más precisión, de una práctica “normal”’. Pues, sinceramente, no es una práctica “normal” regalar un producto y, mucho menos, entregarlo con una gratificación pecuniaria… ya me entienden. En tanto que el verdadero problema de los residuos no es tanto su peligro intrínseco, sino el hecho de carecer de valor en el mercado.

Mi consejo es que ese material, que para su destinatario es valioso, no se puede regalar, debe entregarse a cambio de un precio, ni siquiera por un precio simbólico, aunque sí, por supuesto, ventajoso respecto a las condiciones del mercado.

Con todo ello, haciendo un poco de resumen, con las condiciones y prácticas adecuadas es posible que la reutilización de envases vaciados en nuestras instalaciones no sea solo una práctica ambiental adecuada, sino que sea completamente legal y, de hecho, favorecida por la propia legislación… pero regalarlos… 

 

Por cierto, ¿les he contado que el próximo 27 de septiembre y 4 de octubre el maestro Borja explica en Bilbao todo lo que ustedes siempre quisieron saber sobre las Fichas de Datos de Seguridad?:  apúntense, que oportunidades como esta no se repiten.

Rumores, pogromos y la fecha del PRTR 2018

La palabra “pogromo”, el diccionario de la RAE la define como:

Del ruso pogrom ‘devastación, destrucción’.
1. m. Masacre, aceptada o promovida por el poder, de judíos y, por extensión de otros grupos étnicos.

Es un término que se empezó a utilizar para denominar a los ataques y linchamientos masivos que sufrían las comunidades judías de Rusia a finales del siglo XIX y principios del XX. Consentidas, cuando no promovidas, por las autoridades zaristas, con intención de desviar el descontento popular, haciendo recaer la culpa de las penurias del pueblo ruso en alguien que no fuera su propio gobierno, carcomido por la corrupción.

El anti-semitismo, común en casi toda Europa, que provocó aquellas matanzas en Rusia, que, según las fuentes, supusieron entre 70.000 y 300.000 víctimas mortales entre 1870 y 1917 aproximadamente, que culminó en la industrialización del holocausto nazi, se basaba siempre en rumores y habladurías que provocaban la indignación y la ira popular.

Aquello no era algo nuevo. Aunque no se llamaran así, pogromos hubo mucho antes y el mecanismo de los rumores parece haber sido siempre una palanca estupenda.

Durante la baja Edad Media, en plena vorágine de la Peste Negra que asolaba Europa, los rumores de que la epidemia la provocaban los judíos, envenenando los pozos de agua surgían por doquier. Alimentados por el hecho de que la epidemia afectaba menos a los judíos, al parecer sus costumbres higiénicas eran mejores que las de la mayoría cristiana, decenas de barrios hebreos de ciudades alemanas, francesas, italianas, en el Reino de Aragón y en la misma Barcelona, fueron atacados y miles de hombres, mujeres y niños asesinados.

Los libros que cuentan la historia del Holocausto suelen citar ataques en el siglo XIII en las actuales Alemania, Chequia y Polonia, motivados en rumores que decían que los judíos habían robado formas consagradas de una iglesia y les habían clavado puñales para provocar una nueva resurrección de Cristo mediante brujería y así poder volver a matarlo. ¡Y la gente lo creía! Algo así de absurdo y la gente lo creía hasta empujarles al asesinato.

Ese mecanismo se sigue usando hoy en día. O al menos, hay gente que lo sigue intentando. Por suerte, parece que los linchamientos en masa ya no se llevan. Esperemos que sea una tendencia que dure, pero, un consejo: cada vez que reciban un reenvío de WhantsApp que les parezca especialmente indignante sobre, por ejemplo, el fenómeno de la inmigración, antes de reenviarlo, pásense por esta web: https://migracion.maldita.es y verán a qué me refiero.

Nadie está libre de ser víctima de rumores. En un mundo tan profesional como la industria, tampoco los estamos. Ya les conté la historia de la calavera con dientes y la lágrima del pez.

A veces, es fácil saber de dónde viene el rumor y a veces no: surge de un comentario de un inspector de trabajo en una jornada, de una nota de la Comisión Europea no demasiado bien traducida…

Pues bien, durante la última semana, no menos de 10 empresas me han preguntado si era cierto que este año tenían que presentar la declaración PRTR antes del 28 de febrero y no, como se hacía hasta ahora, antes del 31 de marzo. Y, para reforzar el rumor, alguno de los técnicos que me preguntaban, me han mandado alguna aventurada nota de alguna asociación o algún email de algún consultor algo despistado que iba un poco más allá y afirmaba, sin rubor alguno, que claro, que si hay nueva fecha para PRTR, “debería aplicarse también a la fecha de la e-DMA”… y es entonces cuando decidí investigar y hacer, si me permiten la broma, un “Maldito Bulo- Versión IPPC”.

Ni el Reglamento (CE) n.º 166/2006, el Reglamento E-PRTR, ni el Real Decreto 508/2007, por el que se regula el suministro de información sobre emisiones del Reglamento E-PRTR y de las autorizaciones ambientales integradas en España, incluyeron fecha límite para que las empresas entregaran la información a la autoridad ambiental.

El RD 508/2007, legislación básica, al fin y al cabo, reguló la entrega de la información que las Comunidades Autónomas tenían que mandar al Ministerio y en qué fecha debían hacerlo (antes del 30 de junio), pero dejaron que cada autoridad competente estableciera sus propios plazos.

La Comunidad Autónoma Vasca no ha emitido normas reglamentarias de desarrollo de la IPPC y su ley sustancial, la Ley 3/1998, es muy anterior a la trasposición de la Directiva y, aunque podía haberlo hecho como sí se hizo en Cataluña, no contempla un procedimiento de evaluación integral de impactos. A pesar de ello, las AAIs emitidas por la autoridad ambiental vasca son extraordinariamente completas y todas incluyen, al menos todas las que yo conozco, un párrafo como este:

Entonces, ¿de dónde viene este rumor?

El pasado mes de noviembre se publica en el BOE la Orden TEC/1171/2018 que regula la información, el control, el seguimiento y la evaluación de las grandes instalaciones de combustión (GIC).

En su artículo 5 dice:

Los titulares de las GIC comprendidas en el ámbito de aplicación de esta orden estarán sujetos a las obligaciones de remisión de información de sus emisiones anuales, a partir de la entrada en vigor de esta orden, y antes del último día del mes de febrero de cada año, […] Toda esta información deberá ser notificada por las instalaciones GIC, a través de la herramienta PRTR, donde se incluirá una declaración responsable que garantice la veracidad de los datos. PRTR-España remitirá esta información a la Comisión Europea a través de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Algo es algo… consultemos entonces el ámbito subjetivo de aplicación de la Orden en cuestión:

Artículo 2. Ámbito de aplicación: “La presente orden se aplicará a las grandes instalaciones de combustión que se encuentren incluidas dentro del ámbito de aplicación conjunta del capítulo V y del anejo 3 del Reglamento de emisiones industriales.

Vaya… una remisión cruzada de esas que tanto nos gustan… pero un buen investigador anti-bulos no se arruga por estas cosas…. Con “Reglamento de emisiones industriales” se refiere, obviamente, al Real Decreto 815/2013 y, si consultamos el artículo 42 de ese reglamento, artículo con el que empieza el capítulo V:

Artículo 42. Ámbito de aplicación. “1. Este capítulo se aplicará a las instalaciones de combustión, cuya potencia térmica nominal total sea igual o superior a 50 MW, cualquiera que sea el tipo de combustible que utilicen.

De modo que ese cambio, en cualquier caso, solamente afectaría a instalaciones de combustión de más de 50 MW que, por el juego de competencias regulado en el Capítulo VIII de la Constitución, no tengan establecida otra fecha, bien sea por normativa autonómica, o bien por resolución individual… así que ¿aproximadamente a cuántas instalaciones afecta este cambio en la CAPV?, hasta donde yo sé, a ninguna.

Y es entonces cuando un técnico muy motivado de otra consultora, ésta subcontratada por el Ministerio de Medio Ambiente (y es ahí de dónde parece venir el lío…), preparando una presentación para una jornada piensa: “Pues yo creo que esto debería ser así… ¡qué narices!” y, con la “aceptación” o incluso la “promoción” de la Autoridad por no corregir el dislate, se salta el Título VIII de la Constitución y ya de paso, la necesidad de tener legitimidad democrática para emitir normas de carácter general, utilizando el PowerPoint a modo de BOE.

Y, de técnicos de la Administración muy motivados en Euskadi sabemos un rato y ya hablamos largo y tendido de qué puede y de qué no puede hacer por su cuenta un funcionario en enero de 2013, en febrero de aquel mismo año y un buen montón de veces respecto a las obligaciones o no en el uso del IKS… ¿se acuerdan?

En fin, que me estoy alargando. Algunas pautas anti-rumores malignos:

  • No reenvíen cadenas de mensajes por WhastsApp. Cuanto más indignante o intimidante sea el mensaje que reciben, más probable es que sea mentira y, si dicen cosas como “esto no quieren que se sepa…” o similar, más aún. En cualquier caso, puede comprobarlos en Google. Lo tienen a un click de distancia. En el caso de rumores IPPC, llámenos, escríbanos… lo que quiera. Estamos para eso.
  • Obligatorias, “legalmente” obligatorias, solamente son aquellas cosas que, en caso de hacerlas cuando estén prohibidas, o de abstenernos de hacerlas, cuando sean obligatorias, podemos ser sancionados. Todo lo demás serán recomendaciones o consejos. ¿Es posible enviar su e-DMA antes del 28 de febrero?…. ¡pues claro!, ¡faltaría más!, es incluso muy recomendable. Cuanto antes, mejor… ¿nos pueden sancionar por enviarla el 30 de marzo?… definitivamente, no.
  • La normativa IPPC determina, para las empresas incluidas en su ámbito de aplicación, la derogación de la normativa sectorial… es decir, en todos los aspectos regulados por la AAI se atendrán a ésta siempre y deberán ser notificados individualmente por la misma autoridad emisora de la autorización para que sus obligaciones se modifiquen. Respecto a todo lo incluido en su AAI, hasta que el Gobierno Vasco no les diga algo diferente por vía oficial, nada… su AAI “va a misa”.

En fin, lo dicho, desde AVEQ-KIMIKA les recomendamos hacer la e-DMA antes del 28 de febrero… hoy mismo, si pueden. Utilizando nuestro viejo y querido IKS, ahora sí obligatorio. Este será el último año que lo usaremos… o, al menos, eso dicen los rumores.

 

La ilustración de la entrada es una fotografía del Antiguo Cementerio de Praga. Si alguna vez van de visita por allí, no dejen de entrar y pasear entre las tumbas. Traten de hacerlo a primera hora de la mañana, cuando todavía no esté invadido por los turistas y déjense llevar por su historia. Es un lugar sobrecogedor. Licencia CC Jorge Royan


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